Hoy ya no espero. Sólo dejo que el tequila se bañe en mi sangre mostrándome los secretos que siempre estuvieron ante mis ojos. Somos tan efímeramente eternos… En el peso que poseemos en este mundo descubriremos alas con las que volar. Somos tan complejamente sencillos y quién sabe si mañana estaremos aquí. Aunque eso, en realidad, tampoco importa.

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